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viernes, 17 de abril de 2015

Teruel de cuento (III)

A la izquierda se puede observar la imagen: Lazarillo de Tormes,
Cuesta de la Andaquilla,Teruel. 
A la derecha: Edición de El Lazarillo de Tormes
Colección Historias Selección 
"Pues sepa Vuestra Merced, ante todas las cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes”, así comenzaba Lázaro a narrar su historia en la más referente novela picaresca de nuestra literatura, en ella el pícaro más famoso de la historia se encontraba un día saliendo de Salamanca, cuando sin explicación lógica posible se trasladó a Teruel.
Obviamente, toda esta historia es ficticia, pero es lo que han conseguido los miembros de la sociedad fotográfica turolense con su proyecto Fotoliteratura. Así, en una imagen recrean la novela y nos hacen pensar a todos en la salida de Lázaro de Salamanca, sin olvidarnos de los toros de piedra.
La imagen, muestra una clara impronta de las tradicionales portadas en las diferentes ediciones del Lazarillo, en la que al igual que en la fotografía se toma como escena de referencia el primer tratado del lazarillo, Cuenta Lázaro su vida y cúyo hijo fue, en la que cuenta las aventuras que le ocurren con el ciego.

viernes, 27 de febrero de 2015

Álvar y Sancha

Dibujo de Álvar y Sancha. Opiniones de Jesús.
La historia de Álvar y Sancha acaeció en el Teruel de la Edad Media.
Ambos jóvenes, pertenecían a dos familias muy importantes de la ciudad, casi siempre enfrentadas por el dominio y control de la villa turolense: los Muñoz y los Marcilla. 
Álvar era un joven pendenciero, mujeriego, a quien le gustaba la noche y los enfrentamientos. Eso lo sabían todos los ciudadanos de Teruel.
Sin embargo, cuando fue más mayor decidió sentar cabeza, pues se enamoró de Sancha, hija de los Marcilla. Al decírselo a sus padres, éstos le advirtieron que su enamoramiento no tendría salida, pero aun así Álvar fue cortejando a la muchacha hasta que el amor afloró. Mientras, éste fue convenciendo a su familia de que amaba a esa chica y deseaba el consentimiento de sus progenitores.
Por otra parte, los Marcilla, se tomaron peor el hecho de que Álvar cortejara a Sancha y decidieron propiciarle a la muchacha una dama de compañía, para impedir cualquier intento de comunicación entre ambos.
Al final Álvar compró el silencio de la dama. Pasados unos días, Alvar le propuso a Sancha huir lejos de la ciudad, a un lugar donde su amor fuera libre y no tropezase con ningún obstáculo. Ella accedió y juntos decidieron fugarse a las doce de esa misma noche. Cruzaron el portal de Zaragoza y tomando los caballos que les tenía preparados el criado de Alvar dieron comienzo a su aventura.
Entretanto, el padre de Sancha habiendo echado en falta a su hija, presionó a la dama-guardián, que estaba al corriente de lo sucedido, hasta conseguir que confesara la fuga de los enamorados. Enterados los hermanos de Sancha, partieron en su busca. Y camino de Alfambra, a una legua de Teruel alcanzaron a los fugados. Tras “rescatar” a la hermana dieron muerte a Álvar dejándolo abandonado.
El Juez de Teruel, al enterarse de lo ocurrido, mandó prender y juzgar a los asesinos. Estos fueron castigados al destierro y tuvieron que levantar una cruz a la víctima del crimen.

Leyenda de la fundación de Teruel


Cuenta la leyenda que los adalides de Alfonso II, Sancho Sánchez Muñoz, Blasco Garcés de Marcilla y Pedro Álava entre otros, tras conquistar la fortaleza de Tirwal, hallaron un toro bravo, al cual desde el firmamento seguía una brillante estrella. Sancho había visto en sueños, gracias a una inspiración divina, dichos toro y estrella, y estos fueron tomados como la señal que había de marcar el sitio donde establecer la nueva población.
Turismo Teruel.
Sin embargo, hay más leyendas de dicha fundación como la de que en el año 117, cuando reinaba en Aragón Alfonso II "el Casto". El rey decidió que debía ampliar fronteras al Sur de Zaragoza, y en un sueño se le había revelado que debía fundar una villa, que protegiera su frontera, en el sitio donde recibiera una señal divina. Así pues, se dirigió con sus tropas hacia el Sur, y plantó batalla a los infieles en las cercanías de una aldea llamada Tirwal por el enemigo.
Para plantar cara a la temible caballería morisca, la mejor del mundo en aquella época, el rey mandó coger un rebaño de toros salvajes, abundantes en la región, y ordeno que les fueran prendidas teas en la punta de las astas.
Lanzaron así el rebaño en estampida contra los caballos musulmanes, los cuales huyeron espantados, y con ellos, gran parte de los combatientes. Los que se quedaron lucharon con fiereza, pero nada pudieron hacer contra los soldados del rey.
Así se ganó la batalla, tras la cual, el monarca empezó la búsqueda del lugar donde establecer la villa. En un momento dado, este levantó la cabeza y vio en lo alto de un cerro un toro gravemente herido, que aún mantenía una de las dos teas encendidas. Desde la perspectiva del rey, pareció que se había posado una estrella sobre el animal, y aquello, fue tomado como la señal que esperaba. Decidió que en aquel cerro debía levantarse la villa y esta se llamó Teruel.
Esta leyenda tiene su lado opuesto en la que dice que los cristianos, tras expulsar a los musulmanes durante la reconquista, se quedaron en la muela que ocupa la parte antigua de la ciudad. Los musulmanes querían recuperar ese territorio y todas las noches mandaban manadas de toros salvajes con fuego ardiendo en los cuernos. Los animales, asustados, destrozaban la ciudad hasta que los cristianos decidieron acabar con el problema. Una noche mataron a todos los toros. La mañana siguiente, antes de amanecer, vieron que en el centro de la plaza mayor había un toro sobre el que se había posado una estrella en su cabeza. Pensaron que era un milagro y decidieron fundar allí una ciudad.
Minus.
Sobre el nombre de la ciudad:
Hay controversia sobre el origen del nombre de la ciudad, pero una de las teorías más aceptadas, es que proviene de la conjunción de las palabras aragonesas TOR (Toro) y UEL (estrella), de Toruel surgió más tarde Teruel. Otro de los posibles orígenes, es su nombre celtíbero Turba.

El puente de Doña Elvira

En la ciudad de Teruel, al otro lado del río, vivía una joven llamada Elvira, destacada entre el resto de mujeres por su singular belleza y la posesión de ricas tierras en las vegas turolenses del Turia. Por estas razones muchos muchachos deseaban tomarla en matrimonio, no obstante, ella, desde niña, estaba enamorada de un apuesto joven a quien concedió su mano y con quien finalmente se casó.
Actual puente de doña Elvira.
Entre los muchos pretendientes que tuvo existió uno que, al ser rechazado, quedó resentido y juró venganza, hecho al cual Elvira -ya felizmente casada- no dio importancia.
Pero la amenaza no fue en vano, ya que en uno de los muchos viajes que el marido de Elvira hacía a la ciudad de Teruel para solucionar asuntos o visitar a sus familiares, se le apareció una silueta desconocida hinchada de rencor, que terminó por ser su verdugo.
Doña Elvira, muy dolorida y triste pasó el resto de sus días trajeada de negro y sola, en recuerdo y respeto a su difunto marido. A partir de ese momento, se encargó de la hacienda y de sus negocios, haciendo de esta manera los mismos viajes que su marido hacía antaño. Pero el hecho de pasar por el mismo sitio donde se llevó a cabo el asesinato le producía un intenso dolor, por lo que mandó construir un puente de madera, que cruzara el río, alejado del lugar del crimen. Además de acortarle el camino, este puente le permitió en lo sucesivo olvidar aquellos malos recuerdos cada vez que iba a Teruel. Desde entonces se le conoció como el Puente de Doña Elvira.

Las torres de San Martín y San Salvador

Torre San Martín y San Salvador. Teruel. Wikipedia.
La leyenda de las torres del Salvador y San Martín nos lleva al Teruel del S XIII. Dos hombres amigos entre
sí, caminaban por las calles de la ciudad cuando de repente vieron a la bella Zoraida asomada a la ventana.
Desde ese momento empezó a haber una rivalidad entre los dos amigos para conseguir el amor de Zoraida, convirtiéndose la amistad en odio. Al final el padre de ésta decide que quien acabe antes las torres, ahora llamadas la Torre de San Martín y la Torre de San Salvador, poseerá la mano de su hija. Algunos dicen que esas torres ya las estaban realizando antes de su encuentro con Zoraida, otros que pidió su construcción ella misma.
Las dos torres se fueron construyendo día y noche mientras que se cubrían de andamiajes para que no se pudiera seguir bien desde el exterior la evolución de la obra. En la ciudad nunca se había visto tan gran esfuerzo.
Omar fue más rápido. Sin embargo cuando desveló su obra a los ciudadanos de Teruel, se dio cuenta de su descuido, la torre estaba ligeramente inclinada. Al contemplarlo, horrorizado subió hasta el alto de la torre y se arrojó al vacío acabando con su vida.
La torre de Abdalá se terminó unas semanas después sorprendentemente parecida a la torre de Omar, la de San Martín, pero sin estar inclinada.
De esta manera Abdalá, según cuenta la leyenda, se casó con Zoraida.
Hoy en día la torre del Salvador es un centro de interpretación del arte mudéjar en el que se puede acceder hasta su parte superior, en lo que resulta una de las visitas más interesantes de la ciudad. Allí, desde lo alto y rodeado de campanas, se puede ver todo Teruel.

El portal de la traición

El portal de la traición. Teruel.
Esta leyenda acaeció a mediados del siglo XIV, en plena contienda entre el rey de Castilla, Pedro I “el cruel”, y Pedro IV de Aragón, los castellanos estaban saqueando las ciudades aragonesas, y llego el turno de la ciudad de Teruel.
El pueblo se resistía, pero el juez de Teruel, temeroso de ser torturado o asesinado, pactó con el enemigo, el abrir el llamado portal de San Miguel, el día 3 de Mayo, Estos entraron en la ciudad y arrasaron con cuanto pudieron; El rey castellano estaba tan contento con la gesta, que no tomó represalias contra la ciudad dejándoles que continuasen con sus costumbres.
Al enterarse el rey aragonés de la nula resistencia puesta por Teruel, la expulsó de sus fueros, siendo aceptada de nuevo tiempo más tarde por la suplica de los turolenses; El juez traidor huyó junto al enemigo y nunca pudo ser juzgado, pero como castigo se silenció su nombre para que este acto tan cobarde quedase en el olvido, sin embargo no pudo evitarse que el nombre del portal fuese conocido por esta traición.

El milagro de las sopas de ajo

Cuenta esta leyenda que, estando el rey Jaime I en la ciudad de Teruel, cayó tan enfermo que todo el mundo temía por su vida. La enfermedad parece ser que le sobrevino como consecuencia de una cacería que había realizado en tierras de Gea de Albarracín. Ni los médicos judíos de Teruel, ni los propios galenos de la Corte, acertaban el remedio para sus males, y el rey estaba cada vez peor.
A uno de sus súbditos se le ocurrió la idea de aplicar al rey el mismo remedio que había utilizado, hacía tiempo, con un familiar suyo: poner a hervir una cazuela con agua, pan y ajos.
Los médicos, desesperados, aunque creyendo la idea un disparate, aceptaron la propuesta del súbdito.
Pan y agua sí que había, pero no ajos. Sólo en tierras de Valencia podían conseguirse. Seis jóvenes caballeros se ofrecieron voluntariamente para ir a buscarlos al reino de Valencia, que por aquel entonces todavía estaba bajo dominación mora. Tras mucho buscar consiguieron cinco cabezas del sabroso condimento. De tan peligrosa expedición sólo volvió sano y salvo uno de ellos, trayendo consigo cinco cabezas de ajos.
Una anciana fue la encargada de preparar las sopas de ajo que curaron en el acto su enfermedad y tras las cuales se le abrió tanto el apetito que continuó con unas chuletas de ciervo.
A la mañana siguiente, tras dormir como un lirón, fue informado de lo caros que habían resultado los ajos, pero el Rey, agradecido, recompensó a los familiares de los caballeros fallecidos así como al superviviente. Además dispuso que el cultivo de los ajos se propagara por todo su reino a fin de no tener que ir en próximas ocasiones al reino de Valencia y pagarlos tan caros.
Este dicen que fue el origen de las sopas de ajo.

Los amantes de Teruel

En el año 1555, cuando se realizaban unas obras en la capilla de San Cosme y San Damián de la Iglesia de San Pedro en Teruel, dos cuerpos que descansaban en una sepultura en dicha capilla, aparecieron inexplicablemente momificados. Junto a ellos, un documento que testimoniaba los sucesos que dieron lugar a la historia y muerte de ambos:
Mausoleo de los Amantes, Teruel. Juan Gym.
“En la ciudad de Teruel, a principios del siglo XIII, Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura dos jóvenes que se amaban desde que eran niños, fueron protagonistas de unos acontecimientos que quedaron grabados en la historia. Dado el intenso amor que ambos se profesaban, Diego la pidió en matrimonio.
Sin embargo y debido a las rencillas que padecían ambas familias, ya por rivalidad nobiliaria, ya por razones ideológicas religiosas en tiempos de conflictos judíos, el padre de Isabel se opuso enérgicamente al enlace, si bien dio la opción al pretendiente de que buscase fortuna, y en caso de conseguirla en un plazo de cinco años, daría su consentimiento al matrimonio.
Y Juan Diego de Marcilla partió a las Cruzadas tras la fortuna que lo llevaría a los brazos de su amada Isabel.
Pero mientras el joven batallaba contra el infiel, el padre de Isabel se enfrascó en la hacienda de buscar un marido conveniente para ella, hacienda que consiguió encontrando como pretendiente al potentado hermana del Señor de Albarracín, celebrándose el enlace en 1217, el mismo día en que Juan Diego regresaba de las Cruzadas.
Desalentado ante la noticia, Diego consiguió reunirse con Isabel y suplicarle un beso, al que ella se negó considerando el deber y respeto hacia su marido. Esta negación dio de lleno en el corazón del desengañado enamorado y como fulminado por un rayo, cayó inerte al suelo. Su funeral se realizaron al día siguiente.
Isabel, desconsolada ante los acontecimientos y rota por la muerte de quién aún seguía amando, quiso regalarle el beso que antes le había negado y posó sus labios en los ya pétreos de su amor. En el mismo instante en que sus labios se unieron ella quedo desvanecida sobre el cadáver. Había muerto.
Los familiares, rendidos ante tal acontecimiento, realizaron el mismo día los funerales de ambos y fueron enterrados juntos.
El juez de Teruel, don Domingo Celada, testimonió los hechos por escrito y sepultó el documento junto a los amantes.”
Beso de Doña Isabel a Don Diego, tras la muerte. Heraldo
La gente de Teruel cree en este amor imposible y acabado en tragedia, pues es parte de su tradición y cada segunda semana de febrero la ciudad se viste con trajes medievales y recrea esa bella historia.
Se desconoce si es un hecho verifico o no, el misterio aún continúa y seguramente continuara.

El cristo de las tres manos

Cristo de las tres manos, Teruel. Felix Abandes.
De este Cristo se cuentan multitud de historias y leyendas, una de ellas dice que la imagen llegó flotando en las aguas de los ríos Alfambra y Guadalaviar, que fluían desbordados. Que el artista fue un ángel o un peregrino, y de esa tercera mano, se cuenta que era la de un ladrón que quiso robar al Cristo y se le quedó pegada. Otros dicen que seguramente esta imagen formó parte de un grupo escultórico que representaría un Descendimiento, del cual las otras imágenes están desaparecidas. Otros dicen que pertenecería a un tríptico, otros...
Lo cierto es que esta imagen es a la que más fe tienen los turolenses y a la que más devotos acuden, también se le llama el Santo Cristo de los Milagros o de la Misericordia.